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miércoles, 9 de agosto de 2017

Consecuencias de dormir en un colchon viejo

Nos pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo, por eso debemos cuidar la calidad de nuestro descanso. Te contamos las consecuencias para la salud de un colchón viejo.


Aunque lo recomendable son 7-8h de descanso cada noche hay personas que duermen menos pero descansan bien. Sin embargo hay otras que duermen más y se levantan casi más cansadas que cuando se fueron a dormir. Aunque hayan podido dormir más horas que el primer grupo no ha habido un buen descanso. ¿A qué es debido? Dejando de lado las diferencias individuales uno de los factores que más influye en el descanso de nuestro cuerpo es tener un soporte adecuado. Por otro lado, si te sientes fatigado durante el día a pesar de que duermes el número de horas correctas empieza a dudar de la calidad de tu colchón.
¿Qué consecuencias nos produce en nuestra salud?

1- Dolores de espalda y problemas en la columna vertebral.

Dormir en una cama con un colchón abollado o hundido nos causará dolores musculares y es nefasto para la espalda. Es debido a que nuestra columna vertebral se dobla y los músculos de alrededor se tensan.
El lumbago es la segunda enfermedad que produce más absentismo en el trabajo (después del resfriado). Si cuando te acuestas te levantas de la cama con dolor es cuando te darás cuenta de que ya es hora de cambiar de colchón. Si no te lo puedes permitir de momento voltéalo temporalmente.

2- Se alteran los patrones de sueño.

Si dormimos sobre un colchón viejo y desgastado vamos a dar más vueltas en la cama porque aunque nosotros no nos demos cuenta nuestro cuerpo notará que está incómodo. Como consecuencia, cuando nos levantemos de la cama al día siguiente nuestro cuerpo estará fatigado porque no ha habido un buen descanso.
Los problemas de espalda son una de las principales consecuencias de un colchón inadecuado
Por lo tanto, tener en la cama un soporte inadecuado trae consigo todos los problemas que se asocian al insomnio: baja capacidad atencional, ojeras, ansiedad, debilitación de nuestro sistema inmune, perdemos brillo en nuestra piel... Incluso aumenta el riesgo de padecer dolor en las articulaciones y posible artritis. ¡Cuidado!

3- Empeoramiento del asma y reacciones alérgicas.

Los colchones viejos acumulan una mayor cantidad de ácaros que los relativamente nuevos. Si sufres asma o tienes algún tipo de alergia tendrás que cambiar de colchón, ventilarlo y darle la vuelta más frecuentemente. Compra también una buena funda especial para los ácaros del polvo. Un colchón de más de 7 años puede llegar a contener más de 2 millones de ácaros por centímetro cúbico. Si eres asmático notarás que aumenta tu tos, haces ruido al respirar y notas calor en el pecho. Tendrás que plantearte el cambiarlo.

4- Conjuntivitis y dermatitis.

Relacionado con lo anterior. Un colchón viejo acumula ácaros más fácilmente. Estos a su vez producen enfermedades infecciosas como la conjuntivitis. Sospecha de tu colchón si notas picor y enrojecimiento de ojos al meterte en la cama. Estate también alerta si lo notas en la piel.

Cómo saber si tengo que cambiar de colchón
Los expertos recomiendan cambiarlo aproximadamente cada 10 años. Sin embargo, dependiendo de nuestras circunstancias vitales podría ser recomendado hacerlo antes. En un periodo de 10 años pueden pasar muchas cosas: crecemos, subimos o bajamos de peso, las mujeres pueden quedarse embarazadas, caemos enfermos y de repente tenemos que pasar más tiempo en cama, podemos sufrir accidentes o lesiones y una parte de nuestro cuerpo requiere un cuidado especial... Dependiendo de nuestro estilo de vida tendremos que considerar un cambio temprano del colchón.

-Tu colchón tiene 8-10 años. Como hemos dicho antes, el tiempo de vida dependerá básicamente de la calidad del colchón que compraste en su momento, del uso que le hayas dado, de tus características corporales e incluso de los materiales con los que está hecho.

Si el colchón que compraste se abolla o hunde cuando está en periodo de garantía tendrás derecho a que te lo cambien por uno nuevo porque se considera un fallo de fabricación. Sin embargo, si aparecen pasado ese periodo puede que simplemente sea por el uso que se le dio. Los colchones necesitan unos cuidados mínimos como darles la vuelta 3 o 4 veces al año, ventilarlos o buscar unos somieres adecuados, que se adapten al tipo de colchón.

-Tus hijos han crecido. Las necesidades de un niño pequeño no son las mismas que las de un adolescente, por eso el colchón debe de ser también diferente. Infórmate sobre que tipo de colchón es el mejor para tus hijos, el que mejor se adapte a su peso y forma corporal.

 Los ácaros que se acumulan en un colchón viejo pueden agravar el asma
-Has experimentado cambios físicos. Como decíamos antes, si eres mujer y te has quedado embarazada plantéate cambiarlo. Así mismo cualquier persona que haya engordado o adelgazado una cantidad importante de peso también tendrá que hacerlo. El colchón que usamos debería cambiarse según las diferentes etapas de la vida que estemos viviendo.

-Aprovecha una mudanza. Hay personas que aprovechando que se van a vivir a otro piso deciden cambiar de colchón. Es una buena oportunidad para ello porque muchas tiendas ofrecen regalos o descuentos en colchones al comprar los muebles nuevos. Puedes renovar tu colchón por menos dinero. Sin embargo, antes de aceptar a ciegas infórmate sobre el tipo de colchón que quieren regalarte (o sobre el que te quieren hacer descuento). Normalmente son colchones "predeterminados" hechos con materiales baratos, quizá no sean aptos para el descanso diario. En ese caso, deberías dejarlos para el cuarto de invitados (ya que son camas que van a ser utilizadas con menos frecuencia).

Cómo escoger un colchón adecuado
A la hora de elegir un colchón tenemos que cuidarnos de aquellos que son baratos y de calidad dudosa. Es mejor pagar un poco más y asegurarnos que el colchón que compramos va a proteger nuestra espalda y músculos. No podemos dormir en un colchón blando porque nuestra columna no estaría lo suficientemente sujeta. Lo mejor es escoger un colchón firme pero no demasiado duro, lo ideal es una dureza media. Además hay que compensar la dureza del colchón con el soporte del mismo.

No todos somos iguales y cada persona tendría que tener un colchón adaptado a él, pero como la mayor parte de las veces esto es imposible lo que acaba sucediendo es que somos nosotros los que terminamos adaptándonos al colchón y a la cama. La mejor solución es probar los colchones directamente en la tienda. Túmbate sobre él (con cuidado de no mancharlo) y estira las piernas. Tienes que notar que tu espalda y zona lumbar está totalmente apoyada sobre el colchón, que no se forma ningún arco extraño por encima del colchón.

sábado, 6 de julio de 2013

Curiosidades del sueño


Curiosidades sobre el dormir y la privación de sueño
  (mira el video del final, pasaras un buen rato)
La cantidad de tiempo que cada persona necesita para dormir es un poco diferente y depende de la edad (los bebés duermen hasta 18 horas); se suele decir que con menos de ocho horas al día el rendimiento mental disminuye notablemente.
Curiosamente hay estudios que dicen que las personas que duermen entre seis y siete horas al día tienen una vida más larga… aunque también dicen que podría ser porque disfrutan de una situación socioeconómica mejor. Luego están los estudios que dicen que dormir extremadamente poco o mucho duplica las probabilidades de morir.
Mientras se duerme las heridas se curan más rápido (o se curan más lentamente si se duerme menos); el sueño también parece afectar al sistema inmunitario.
Algunos animales pueden dormir primero con una mitad de su cerebro y luego con la otra mitad, para permanecer alerta y evitar los peligros.
Las orcas y algunos delfines no duermen durante su primer mes de vida y no se sabe muy bien por qué pueden hacerlo.
Aunque algunos animales como los caballos, jirafas y otros herbívoros pueden dormir de pie, tienen que tumbarse para alcanzar la fase REM del sueño, aunque sea por solo unos pocos minutos.
Si encierras durante un tiempo a gente en un lugar sin relojes ni referencias en cuanto a la hora o si es de día o de noche y los dejas dormir libremente, suelen dormir unas 10 horas al día. A partir de ese dato hay quien piensa que esa es la cantidad «natural» de sueño que necesitamos los seres humanos.
Aparte de todo esto, todavía no hay un consenso sobre por qué necesitamos dormir exactamente: hay un montón de teorías que parecen tener bastante sentido: descansar, regenerarse, procesar la memoria, protección… pero no está clara la razón última, si es que acaso la hay, ni si es sólo una. Incluso se cree más bien que dormir podría ser un efecto colateral de alguna función primitiva y que la explicación pudiera no tener mucho sentido actualmente, o incluso que tal vez estemos haciendo las preguntas equivocadas (como intentar explicar el porqué de la laringe considerando únicamente su utilidad para que podamos hablar, cuando también sirve para otras cosas.)

En relación con la falta de sueño, en todas partes se dice que es algo que induce a problemas mentales al cabo de no demasiado tiempo, llegándose a la psicosis, alucinaciones y pérdida de contacto con la realidad en general como cosas más chungas. Los trastornos leves (falta de concentración, habilidad mental, memoria, etc.) pueden pueden empezar a partir de las 24 a 48 horas sin dormir; los más graves poco después:

Randy Gardner pasó 264 horas despierto para batir un récord Guiness bajo control científico, se considera el caso mejor documentado habitualmente. A los pocos días mostró pérdida de concentración y memoria; al cuarto día empezaron las alucinaciones, a los 11 días no podía completar algunas tareas mentales básicas, aunque a ratos parecía estar perfectamente normal.
Hay más noticias sobre gente pasando sin dormir cientos de horas para batir la marca, pero en 1989 el Libro Guiness de los Récords retiró la categoría por ser peligrosa para la salud (se lo quedó en 276 horas Toimi Soini, de Finlandia).
Hay varios casos históricos de gente que decía llevar 20 ó 30 años sin dormir, pero no se han podido comprobar nunca con validez científica. Y cuando se ha podido, se ha visto que esas personas tienen en realidad microsueños: cortísimos periodos donde la persona duerme entre una fracción de segundo y 30 segundos. Los microsueños son tan raros como peligrosos: ni siquiera quienes los padecen saben a veces que los tienen: todo un problema si están conduciendo, por ejemplo.
Otro trastorno extraño por poco común y bastante espectacular es la narcolepsia: momentos de somnolencia irresistible durante el día. Quienes lo padecen se pueden quedar dormidos en cualquier situación, sin control sobre ello. Esto también les ocurre a algunos animales, como los perros.
Visto lo visto, si todo esto sobre el mero hecho de dormir suena raro, qué decir sobre lo que hacemos mientras dormimos: soñar. Ahí si que dista de haber un consenso claro y tampoco se sabe por qué soñamos, lo cual ha dado lugar a todo tipo de especulaciones a lo largo de la historia (mayoritariamente, tipo de teorías pseudocientíficas sobre interpretación de los sueños, de nula o dudosa validez.) De todo lo que leí lo que me pareció más razonable es lo que relaciona el hecho de soñar con la consolidación de la memoria y el aprendizaje del día a día, e incluso la simulación para enfrentarse a situaciones futuras, en el interior de nuestro cerebro.