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martes, 5 de noviembre de 2013

Un buen descanso...

Un buen descanso es fundamental para el rendimiento diario y la razón mayoritaria por la que los españoles descansan mal es por dormir pocas horas. Así lo demuestra un estudio realizado por la empresa Demoscopia para Flex que concluye que más del 25% de los españoles se levantan con la sensación de no haber descansado bien. Según dicho estudio, los españoles duermen una media de 7,2 horas de lunes a viernes. Lo que más llama la atención es que casi la mitad afirman acostarse más tarde de las doce de la noche. Esto lleva a que por la mañana se levantan cansados, por lo que el 32% declara que tarda más de 5 minutos en apagar el despertador.

Estos mismos hábitos poco saludables por no descansar lo suficiente, se transmiten también a los hijos. Así, sólo un 8% de los niños menores de 15 años se acuestan de lunes a viernes antes de las nueve de la noche. Por otro lado, el estudio revela que dormir mucho se considera tan importante como dormir bien y para dormir bien, un 87% de los encuestados destacan la importancia de descansar en un buen colchón. Sin embargo, la actual situación de crisis está obligando a los españoles a retrasar la edad de renovación de su colchón, situándose la media en casi 13 años.


martes, 30 de julio de 2013

Primer estudio de salud y descanso

Mira los hábitos a la hora de dormir y piensa ¿duermes o descansas?

Presentacion asocama from Ramon Castells Mobiliario

Y no te fíes...


  • De tu colchón si tiene más de 10 años.
  • De que el colchón que elegiste hace años siga siendo el más adecuado para ti.
  • De que la tapicería de tu colchón esté lo suficientemente limpia e higiénica, incluso si ha estado enfundada.
  • De que con el tiempo tu colchón no tenga ácaros.
  • De las condiciones higiénicas de tu colchón después de haber transpirado, sufrido enfermedades, etc., durante años.
  • De que los materiales con los que está fabricado tu colchón mantengan sus propiedades funcionales más tiempo del recomendado por los fabricantes.
  • De la calidad de tu descanso si tu colchón no está en óptimas condiciones.
  • De la percepción de confort que puede proporcionar un colchón que ya no es adecuado para ti.
  • De que lo que era bueno para ti hace diez años siga siéndolo en la actualidad.
  • De las marcas de colchones que prometen una garantía superior a los dos años. Puede ser una promesa irreal. Fíjate en la letra pequeña.
  • De los colchones “milagro”…

lunes, 22 de julio de 2013

Como elegir un buen colchon

Claves para elegir con acierto el colchón
Antes de ver el vídeo y leer esta entrada, aconsejo no comprar por teléfono, Internet y no hacer caso de maratones y promociones de poca duración (seguro con regalos incluidos) o financiaciones eternas en el tiempo la oferta en el precio va en perjuicio de la calidad, piensa que estas comprando tu medio para tu descanso y salud, solo déjate aconsejar por profesionales.


Un buen descanso es fundamental para afrontar con garantías las tareas cotidianas. A los 65 años habremos dormido alrededor de 200.000 horas, por lo que elegir un buen sistema de descanso se convierte en una cuestión relevante. Conoce qué aspectos debes tener en cuenta en una elección que, en todo caso, es muy personal.

1. ¿Cuándo debemos cambiar el colchón? 
2. Cómo debe ser la superficie de descanso 
3. Tipos de colchón 
    3.1. De muelles 
    3.2. De látex 
    3.3. De espuma 
    3.4. Otras variedades 
4. La base o somier 

  1. ¿Cuándo debemos cambiar el colchón?

Cambio. A partir de los 10 años, puede ser necesario el cambio del sistema de descanso.

Los españoles son los europeos que descansan en colchones más viejos ya que los cambian una vez cada 12,6 años, 2,6 más de los recomendables, mientras holandeses y austríacos renuevan los equipos de descanso cada 8 ó 9 años. 

Este hábito es reflejo de una falta de cultura del sueño, según médicos y fabricantes, que reconocen la importancia de buen colchón para mantener una buena salud de la espalda, aunque nunca pueden considerarse como una "medicina" o una "panacea" para curar los daños que infringimos a nuestra columna vertebral. 

Según un estudio realizado por la Asociación Europea de Fabricantes de Camas, los españoles alargan la vida de los colchones 12,6 años de media -más que alemanes, belgas, italianos, franceses, alemanes, austriacos y holandeses- e incluso un 20 por ciento de los encuestados cree que pueden durar 20 años. 

El 68 por ciento de los preguntados en España respondió que únicamente cambian de equipo de descanso cuando el desgaste externo, las roturas y la alteración visible es evidente. 

Sin embargo, el colchón puede estar dañado en su interior mucho antes de que su aspecto externo lo delate y el producto deja de atender al calificativo de confortable y de garantizar buenas condiciones para el descanso a partir de los 10 años, según la Asociación Española de la Cama (Asocama).


  2. Cómo debe ser la superficie de descanso

Ha de ser firme, homogénea y adaptable en su soporte (carcasa de muelles, bloque de latex o bloque de espuma), y cómoda y mullida en sus acolchados.

- Firme (el grado de firmeza dependerá directamente de la persona), porque nuestra columna vertebral no debe coger posturas extrañas ni vicios cuando dormimos (efecto hamaca). Debe mantenerse en su postura natural para que no sufra.

- Homogénea, porque también ha de mantener el apoyo en toda la superficie del cuerpo (no debe tener hundimientos, ni huecos grandes)

- Adaptable, porque nuestro cuerpo no es una tabla rasa, está lleno de curvas, y a ellas se debe adaptar en cierto modo el colchón.


  3. Tipos de colchón

La pregunta que podemos hacernos antes de empezar la búsqueda es: ¿Qué se le puede pedir a un colchón? Pues muy sencillo, que sea saludable para el cuerpo y cómodo. Ni más ni menos, ya que el sueño no lo puede garantizar ningún colchón.

3.1. De muelles
Muelles. Es el tipo de colchón que impera en la mayoría de hogares españoles.

Es el de toda la vida y el que goza con una mayor cuota de mercado en nuestro país, ya que lo prefieren el 60 por ciento de los españoles. Ofrece distintos grados de firmeza según el refuerzo de los muelles. Según la Fundación Kovacs, especializada en terapias para la columna vertebral, los colchones deben ser de firmeza intermedia.

Son más ecológicos, transpiran muy bien, resultan más firmes y no presentan problemas ante la humedad. Están indicados, por esta razón, en personas que sudan mucho.

El principal inconveniente de este sistema de descanso es que carece de compresión para que pueda ceder a las distintas presiones que ejerce nuestro cuerpo. Es lo que le diferencia con respecto al látex. Los muelles van cediendo y tienden a hundirse en el centro, lo que implica una postura incorrecta del cuerpo a medio plazo.


3.2. De látex
Látex. El colchón se amolda al cuerpo y a las articulaciones.
La composición del látex utilizado en la industria del colchón puede situarse entre dos extremos: 100 por ciento natural y 100 por ciento sintético. Lo ideal es un equilibrio bien calculado. El látex natural genera una buena elasticidad, sinónimo de confort, y el látex sintético, la dureza necesaria. Lo adecuado es mezclar un cierto porcentaje de látex sintético y de látex natural, para conseguir así un soporte suficiente con el confort ideal.

Presenta características muy interesantes, ya que estos colchones se amoldan perfectamente al cuerpo y a las articulaciones, y son más duraderos que los de muelles. Son hipoalergénicos y resistentes tanto al polvo como a la suciedad. Flexibles pero indeformables, facilitan la circulación sanguínea al no crear puntos duros.

Entre sus principales inconvenientes está su alto precio y el hecho de que no eliminan del todo bien la transpiración. Sin embargo, esta gama de colchones alcanza ya el 15 por ciento del mercado.


3.3. De espuma
Las espumas se distinguen por el modo de fabricación. A un material líquido y gelatinoso se le insufla aire comprimido para conseguir una espuma llena de burbujas, que una vez tratada con endurecedores y resinas estabilizadoras queda como un bloque homogéneo, donde son las burbujitas de aire y el material poroso los que dan lugar a una buena y flexible superficie de apoyo.

Los más conocidos son los de poliuretano y los hay de diferentes calidades. Como ventajas, destaca el hecho de que se pueden cortar a medida para adaptarlos a cunas, sofás, etc. y su bajo precio. En cambio, no regulan bien la temperatura y pierden firmeza con el uso.

3.4. Otras variedades
Tambien podemos encontrar en el mercado de manera minoritaria colchones de otros materiales como los futones, colchones de agua o colchones inflables.

Los futones son colchoncitos bajos, por lo general duros (aunque no todos) tradicionalmente usados en oriente y con poca aceptacion en general en Europa. Saludables para la espalda, sólo están recomendados para quienes gustan de colchones firmes.

Los colchones de agua nunca han tenido mucho mercado, pero se pueden encontrar en algunas tiendas. Se han puesto en entredicho sus beneficios sobre la salud de la espalda, aunque algunas variedades incluidas en la gama más alta sí cumplen con los requisitos mínimos exigibles para la superficie de descanso.

Finalmente los colchones inflables, no son camas de verdad para diario y se deben usar con moderacion y en situaciones excepcionales.


  4. La base o somier

Láminas. Ofrece una mayor adaptabilidad a las formas y al peso del cuerpo.

El somier tiene gran importancia e influencia en el descanso, ya que sobre él se asienta el colchón. Una buena base garantiza una columna vertebral sana y sin problemas, favorece la posición correcta de la misma y mantiene el colchón en las condiciones adecuadas. Pueden ser de tres tipos:

- De muelles: Presenta pocas ventajas y numerosos inconvenientes. Los muelles suelen ir cediendo y tienden a hundirse en el centro, con lo que la espalda incurre en una postura incorrecta y nociva.

- De láminas: De madera, el conjunto de láminas ofrece una mayor adaptabilidad a las formas y al peso del cuerpo. Es la base ideal para un colchón de látex, ya que favorece la correcta ventilación. Debe tener al menos 27 láminas para repartir mejor el peso del colchón y ser rígidas o semirrígidas, con espacios libres que permitan una buena ventilación.

- Articulado: Manual o eléctrico, está indicado en personas con problemas de circulación en las piernas (se puede levantar a la altura de los pies), de respiración (se puede elevar la parte sobre la que se sustenta la cabeza), etc. Se puede combinar con colchones de muelles, de látex y de tempur.

- Canapé: Su principal inconveniente es que impide la correcta ventilación del colchón. Algunos aportan soluciones prácticas a la falta de espacio en las casas, ya que son abatibles y pueden servir para guardar ropa de cama y otros enseres. Se puede combinar con colchones de muelles.

Para sacarle el máximo partido al colchón es fundamental que la base sea firme y uniforme. Por último, es importante tener en cuenta que un colchón nuevo sobre un somier viejo se estropea antes, por lo que se recomienda renovar el sistema de descanso al completo.

lunes, 8 de julio de 2013

Duermes o descansas

Cuida tu espalda durante el sueño

Muchas de las actividades de nuestro día a día pueden suponer un exceso de tensión en la espalda, incluso aquello que no pensamos que puedan hacer sufrir a nuestra espalda. A corto plazo, estas actividades puedan dar lugar a dolores menores, a la larga, pueden provocar dolores de espalda crónicos. Por ejemplo, algunas personas nunca relacionan el dolor que sienten en la espalda por la mañana con nuestra postura al dormir. Podéis seguir estos consejos para mejorar el cuidado de vuestra espalda durante el sueño.

La cantidad de descanso que se obtiene durante cada noche es importante, y depende de la posición que tengamos durante el sueño, dormir en una mala posición o en un colchón sin apoyo puede causar dolor de espalda.
Algunos consejos:

  • Aquellas personas que duermen boca arriba deben colocar almohadas debajo de sus rodillas.
  • Aquellas personas que duermen de lado deben colocar almohadas entre las rodillas para mantener su columna vertebral en una posición neutral.
  • Dormir boca abajo hace que el cuello y la cabeza tengan que girar y esa postura puede suponer un estrés excesivo en la parte posterior.

¿Cuándo fue la última vez que compraste una cama nueva?
Muchos de los dolores de espalda relacionados con el sueño son causados por un colchón demasiado suave. En la mayoría de los casos, sin embargo, añadir una tabla de madera con un colchón demasiado blando no va a solucionar el problema, el espacio que hay entre la tabla de madera y nuestra espalda no es lo suficientemente duro como para mantener una postura correcta.
¿Que colchón elegir?
Es una decisión personal, pero teniendo en cuenta la cantidad de horas que pasamos en la cama deberíamos plantearnos su compra como una elección preferente. Existen colchones de agua, de aire y más convencionales, con ventajas y desventajas, elegir uno u otro depende única y exclusivamente de nuestras preferencias y nuestro presupuesto.
Sea cual sea la elección, medir el grado de apoyo de nuestra espalda sobre el colchón es primordial, con la ayuda de un amigo, nos acostaremos en la postura en la que solemos dormir y este nos podrá ayudar a tomar la decisión. Imagina una línea que paso por la oreja, el hombro y la cadera, si la línea es recta, entonces la cama está bien para ti. Si compartimos la cama, deberemos tener en cuenta el peso de la otra persona ya que este puede hacer variar esta línea.
Estirar antes de levantarse:
Nuestro cuerpo es una maquina maravillosa. Al dormir, se desplaza la sangre y el calor de los músculos de la espalda termina en nuestros órganos vitales, como riñones, el hígado, el estomago u otros órganos que la necesitan para mantenerse activos durante toda la noche. Cuando te levantas por la mañana, la falta de flujo de sangre y el movimiento de la columna vertebral hace que sea vulnerable a las tensión que se producen e incluso a esguinces.
Una de las cosas que podemos hacer para reducir el riesgo de lesiones de espalda es estirar justo antes de levantarnos. Estirar favorece que la sangre se desplace hasta los músculos de la espalda. Podemos intentar algo tan simple como estirar nuestros brazos por encima de la cabeza intentando llegar tan lejos como podamos, boca arriba y con las piernas estiradas. Lo siguiente que haremos será girarnos hacia el lado de la cama por el que solemos bajarnos, poco a poco iremos acercando las rodillas hacia nuestro pecho sin separar las piernas de la cama. Tras este movimiento y ayudándonos de nuestros brazos nos incorporaremos poco a poco hasta sentarnos sobre la cama.
Recuerda que tu espalda está despertando, así que dale tiempo y deja que los músculos vayan tomando temperatura para poder afrontar así cada día con más fuerza.

sábado, 6 de julio de 2013

Curiosidades del sueño


Curiosidades sobre el dormir y la privación de sueño
  (mira el video del final, pasaras un buen rato)
La cantidad de tiempo que cada persona necesita para dormir es un poco diferente y depende de la edad (los bebés duermen hasta 18 horas); se suele decir que con menos de ocho horas al día el rendimiento mental disminuye notablemente.
Curiosamente hay estudios que dicen que las personas que duermen entre seis y siete horas al día tienen una vida más larga… aunque también dicen que podría ser porque disfrutan de una situación socioeconómica mejor. Luego están los estudios que dicen que dormir extremadamente poco o mucho duplica las probabilidades de morir.
Mientras se duerme las heridas se curan más rápido (o se curan más lentamente si se duerme menos); el sueño también parece afectar al sistema inmunitario.
Algunos animales pueden dormir primero con una mitad de su cerebro y luego con la otra mitad, para permanecer alerta y evitar los peligros.
Las orcas y algunos delfines no duermen durante su primer mes de vida y no se sabe muy bien por qué pueden hacerlo.
Aunque algunos animales como los caballos, jirafas y otros herbívoros pueden dormir de pie, tienen que tumbarse para alcanzar la fase REM del sueño, aunque sea por solo unos pocos minutos.
Si encierras durante un tiempo a gente en un lugar sin relojes ni referencias en cuanto a la hora o si es de día o de noche y los dejas dormir libremente, suelen dormir unas 10 horas al día. A partir de ese dato hay quien piensa que esa es la cantidad «natural» de sueño que necesitamos los seres humanos.
Aparte de todo esto, todavía no hay un consenso sobre por qué necesitamos dormir exactamente: hay un montón de teorías que parecen tener bastante sentido: descansar, regenerarse, procesar la memoria, protección… pero no está clara la razón última, si es que acaso la hay, ni si es sólo una. Incluso se cree más bien que dormir podría ser un efecto colateral de alguna función primitiva y que la explicación pudiera no tener mucho sentido actualmente, o incluso que tal vez estemos haciendo las preguntas equivocadas (como intentar explicar el porqué de la laringe considerando únicamente su utilidad para que podamos hablar, cuando también sirve para otras cosas.)

En relación con la falta de sueño, en todas partes se dice que es algo que induce a problemas mentales al cabo de no demasiado tiempo, llegándose a la psicosis, alucinaciones y pérdida de contacto con la realidad en general como cosas más chungas. Los trastornos leves (falta de concentración, habilidad mental, memoria, etc.) pueden pueden empezar a partir de las 24 a 48 horas sin dormir; los más graves poco después:

Randy Gardner pasó 264 horas despierto para batir un récord Guiness bajo control científico, se considera el caso mejor documentado habitualmente. A los pocos días mostró pérdida de concentración y memoria; al cuarto día empezaron las alucinaciones, a los 11 días no podía completar algunas tareas mentales básicas, aunque a ratos parecía estar perfectamente normal.
Hay más noticias sobre gente pasando sin dormir cientos de horas para batir la marca, pero en 1989 el Libro Guiness de los Récords retiró la categoría por ser peligrosa para la salud (se lo quedó en 276 horas Toimi Soini, de Finlandia).
Hay varios casos históricos de gente que decía llevar 20 ó 30 años sin dormir, pero no se han podido comprobar nunca con validez científica. Y cuando se ha podido, se ha visto que esas personas tienen en realidad microsueños: cortísimos periodos donde la persona duerme entre una fracción de segundo y 30 segundos. Los microsueños son tan raros como peligrosos: ni siquiera quienes los padecen saben a veces que los tienen: todo un problema si están conduciendo, por ejemplo.
Otro trastorno extraño por poco común y bastante espectacular es la narcolepsia: momentos de somnolencia irresistible durante el día. Quienes lo padecen se pueden quedar dormidos en cualquier situación, sin control sobre ello. Esto también les ocurre a algunos animales, como los perros.
Visto lo visto, si todo esto sobre el mero hecho de dormir suena raro, qué decir sobre lo que hacemos mientras dormimos: soñar. Ahí si que dista de haber un consenso claro y tampoco se sabe por qué soñamos, lo cual ha dado lugar a todo tipo de especulaciones a lo largo de la historia (mayoritariamente, tipo de teorías pseudocientíficas sobre interpretación de los sueños, de nula o dudosa validez.) De todo lo que leí lo que me pareció más razonable es lo que relaciona el hecho de soñar con la consolidación de la memoria y el aprendizaje del día a día, e incluso la simulación para enfrentarse a situaciones futuras, en el interior de nuestro cerebro.

jueves, 4 de julio de 2013

Reflexiona y piensa cuando cambiar de colchon

Reflexiona y piensa cuándo cambiar de colchón
Son muchas las preguntas que nos surgen acerca de si nuestro equipo de descanso necesita un cambio o puede utilizarse una temporada más. La mayoría de la gente no es consciente de lo que implica dormir en un colchón de calidad y en buen estado. Estos son algunos datos que seguramente te interesen:
• Pasamos una media de 14400 minutos al mes sobre nuestro equipo de descanso. 
• Un colchón de más de 10 años, deja de ser completamente saludable y se convierte en perjudicial, independientemente del uso que se le haya dado. Esto lo explica Asocama (Asociación Española de la Cama) tras varios estudios clínicos.
• A lo largo de los años, nuestro cuerpo experimenta cambios metábolicos o físicos (pérdida o aumento de peso, crecimiento, embarazo, enfermedades óseas o musculares, lesiones...), y el colchón que hace unos años nos encajaba a la perfección, puede no ser el más saludable tras estas circunstancias, porque nuestras características y condiciones físicas han variado.
La importancia de un descanso saludable
Un buen descanso es tan importante en nuestro día a día como una alimentación sana y una actividad física correcta. Cuando existe un trastorno del sueño o un mal descanso, desde el primer día el resto de factores que condicionan nuestra estabilidad como personas también se ven perjudicadas. Por ejemplo, no dormir bien afecta a nuestro rendimiento físico (nos sentimos más cansados), y nuestra fatiga condiciona nuestro rendimiento intelectual (menos concentración en el trabajo, menor atención a tareas importantes del día a día, olvido de asuntos importantes, desorientación), e incluso a nuestro humor y nuestra capacidad para asimilar la rutina.
Con el tiempo, si no se consigue una solución a este problema, puede derivar en serios problemas que necesitarán la ayuda de un especialista para poder superarlos: insomnio, fatiga crónica, vértigo, lesiones musculares...
Según un estudio de Asocama, el 18% de la población sufre dolores musculares, un 6,8% sufre problemas de alergias, un 5.4% padece insomnio, y un 20% sufre otro tipo de enfermedades que podrían estar relacionadas con el descanso. Además, un 18,5% se siente cansado y sin energía al despertar por la mañana, y un 13,5% se levanta con dolores musculares. Según esto, podemos afirmar que más del 30% de la población no está descansando sobre el equipo de descanso más adecuado y saludable. Además, cuanto más viejo es el equipo de descanso que utilizan los durmientes, mayor es el porcentaje de personas que no duermen bien, se despiertan agotados o con dolores.
La conclusión de todo esto no puede ser otra: la gente no es consciente de que muchos de sus problemas de salud están relacionados con su equipo de descanso. Porque de ser conscientes, lo más probable es que invirtieran en su salud.
Necesitas renovar tu equipo de descanso si...
Después de lo explicado anteriormente, a continuación te exponemos una serie de situaciones en las que probablemente necesites renovar tu colchón:
• Te levantas cansado habitualmente. Esta condición puede deberse a diversas causas como enfermedades puntuales, una mala alimentación, depresión o cuando estamos tomando medicamentos fuertes que pueden producir fatiga. Sin embargo, en la mayoría de los casos, cuando existe un agotamiento constante, y especialmente si va acompañado de dolencias musculares o lumbares, nuestro equipo de descanso puede ser el responsable.
• Tu equipo de descanso tiene entre 8 y 10 años. La vida máxima de un colchón es de 10 años. Sin embargo, no todos los colchones alcanzan esta durabilidad, pues también depende del uso que se le de, de la calidad de los mismos, o de los materiales que lo forman e incluso de las características de los durmientes que lo utilizan. Asegúrate de que el colchón que vas a utilizar a diario, no pertenece a una gama económica, puesto que a medio plazo te saldrá más caro. Puedes encontrar una mayor información en nuestra Guía de Colchones.
• Tu colchón está hundido o deformado. Como decíamos, la vida de un colchón depende también del uso que se le de. Si tu colchón sufre una deformación en su periodo de garantía (generalmente durante los 2 primeros años), probablemente se deba a un problema de fabricación, en cuyo caso deberás contactar con el fabricante del mismo. Si por el contrario el colchón pierde firmeza, se hunde o se deforma en los años siguientes, lo más probable es que se deba al uso que se le ha dado, bien porque las características físicas de los durmientes con problemas como el sobrepeso, por ejemplo, no se adecúen a las prestaciones que ese colchón ofrecía (baja calidad, poca firmeza). En muchas ocasiones, además, el deterioro de un colchón en los primeros 5 años de uso se debe a un mal mantenimiento del mismo (no se ha volteado o ventilado, o se ha utilizado sobre somieres o bases incompatibles o defectuosas).
• Has experimentado cambios físicos. A lo largo de los años la gente y el metabolismo van cambiando, y debemos adecuar nuestro equipo de descanso a nuestras nuevas condiciones físicas. Esto es: si te has quedado embarazada, si has engordado en los últimos años, si has tenido algún accidente o alguna enfermedad que haya afectado a tus condiciones físicas o incluso si has atravesado una etapa de la vida (niñez, juventud, edad adulta o vejez) y sientes que tus condiciiones físicas no son las mismas. Cada persona necesita un determinado tipo de colchón en cada época de su vida.
• Has sido madre o padre, o tu hijo se ha hecho mayor. Los niños en edad de crecimiento necesitan cambiar su equipo de descanso con mayor frecuencia que al llegar a la edad adulta. Las necesidades que tiene un bebé de 6 meses son distintas a las que tienen con 4, 12 o 16 años. Infórmate bien de qué colchón es el más recomendado para tu hijo. Puedes hacerlo en este reportaje sobre colchones para niños.
• Te has mudado. En muchas ocasiones las personas que empiezan una nueva vida en un nuevo hogar, cambian su viejo colchón por uno nuevo aprovechando la mudanza y la compra de muebles nuevos. En estas circunstancias es muy frecuente que la tienda de muebles ofrezca un colchón de regalo por la compra de los muebles. Si es tu caso, debes asegurarte de la calidad del colchón que te van a regalar, pues casi siempre son colchones de características muy básicas y que no se te han ofrecido tras valorar tus necesidades, preferencias y condiciones físicas. Es bastante arriesgado confiar en este tipo de colchones para un uso diario.
• Tu somier está desgastado. Al igual que mucha gente no es consciente del importante papel que juega nuestro colchón en nuestra salud, muchas personas no saben que el somier o base sobre el que apoyan su colchón puede perjudicar el estado del mismo. Es decir, si tu somier está defectuoso y tu colchón es nuevo, existe una gran probabilidad de que tu colchón termine por perjudicarse por culpa del somier, en cuyo caso la garantía del fabricante no se haría responsable de la incidencia. Si cambias tu colchón, cambia tu somier.
• Necesitas una cama de invitados o para una segunda vivienda. Si este es tu caso, puedes conseguir fantásticas ofertas para esas camas auxiliares que sólo se van a utilizar en determinadas ocasiones, pues generalmente no merece la pena realizar una inversión importante en un colchón que a penas va a utilizarse. En nuestros colchones baratos dispones de varias opciones.
Si estas son tus circunstancias, lo único que nos queda por decirte es que no debes olvidar que, a la hora de escoger tu equipo de descanso, es conveniente que te asesore un especialista en descanso, pues tras realizarte algunas preguntas sobre tus gustos y condiciones físicas, podrá recomendarte los colchones más saludables para ti.

Por cierto, ¿sabías que los estudios muestran que el 87% de la gente que compra un colchón nuevo está satisfecha con su elección y su impacto en la calidad de su sueño?

                                         ¡Felices sueños!